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Enfermedad de Chagas: un desafío multidimensional

Especialistas del CONICET realizan diversos aportes para prevenir infecciones, tratar a los pacientes y erradicar el vector de esta dolencia endémica en la región. Imagen de microscopía de tejido cardíaco infectado con T. cruzi. Créditos: Gentileza de María del Pilar Aoki. Foto de Triatoma infestans, vector de la enfermedad de Chagas. Créditos: Gentileza del grupo EduChagas, Instituto de Investigaciones Biológicas y Tecnológicas (IIBYT, CONICET-UNC). Anterior Siguiente El 14 de abril se celebra el Día Mundial de la Enfermedad de Chagas. La fecha, que conmemora la primera identificación del parásito causante de la enfermedad, fue instaurada en mayo de 2019 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para concientizar sobre esta problemática sanitaria desatendida. Esta enfermedad, potencialmente mortal, es provocada por el microorganismo Trypanosoma cruzi, que se transmite al ser humano a través de insectos conocidos en Argentina como vinchucas, transfusiones sanguíneas, trasplantes de órganos, consumo de alimentos contaminados o durante la gestación y el trabajo de parto. Hasta hace poco, la enfermedad de Chagas era considerada un problema de salud estrictamente latinoamericano, ya que se vinculaba directamente con la distribución y densidad de varias especies de triatominos (vinchucas) en las llamadas zonas endémicas. Actualmente, las migraciones humanas han transportado el T. cruzi hacia regiones no endémicas, lo que ha transformado el perfil de la problemática -ahora urbana y global, además de rural y latinoamericana-. Se estima que entre 6 y 7 millones de personas se encuentran infectadas en el mundo. Debido a su carácter silencioso, menos del 10% de los infectados con T. cruzi recibe anualmente un diagnóstico oportuno y el tratamiento correspondiente. Según la OMS, a largo plazo, hasta un 30% de los enfermos crónicos desarrolla alteraciones cardíacas y hasta un 10% sufre alteraciones digestivas, neurológicas o una combinación de ellas. María del Pilar Aoki, investigadora del CONICET en el Centro de Investigaciones en Bioquímica Clínica e Inmunología (CIBICI, CONICET-UNC), subraya: “Hay evidencias de que el tratamiento actual no es efectivo cuando está establecida la lesión cardíaca. Además, es muy largo, requiere altas dosis y frecuentemente genera efectos adversos”. El grupo que dirige, en colaboración con otros institutos del CONICET, estudia posibles estrategias terapéuticas para la etapa crónica, anterior al establecimiento de la cardiomiopatía, basadas en sistemas portadores que permitan aumentar la eficacia del tratamiento y disminuir la dosis y la frecuencia de la administración. Recientemente, Aoki y su equipo obtuvieron un importante subsidio internacional para realizar un estudio pionero sobre las respuestas del tejido cardíaco a la infección con T. cruzi. “En trabajos previos, demostramos que los cardiomiocitos (células del músculo cardíaco) participan activamente en la respuesta inmunológica al parásito. Nuestro sistema inmune es responsable de defendernos, pero también de producir inflamación crónica en las enfermedades cardiovasculares. Como el tejido cardíaco tiene una importante función fisiológica, por distintos mecanismos desactiva a las células de la defensa  permitiendo al parásito alojarse por años en el corazón, y favoreciendo la inflamación. Ahora buscamos avanzar en el conocimiento de otros mecanismos inmunológicos no explorados previamente”, comenta la científica. Las vinchucas y los insecticidas, una carrera de armamentos Debido a la ausencia de una vacuna y de un tratamiento eficaz para las formas crónicas de la enfermedad de Chagas, el control químico de los vectores es la principal herramienta para reducir su incidencia. Este método, basado en el rociado de las viviendas y construcciones aledañas con formulaciones insecticidas, ha logrado interrumpir la transmisión vectorial del T. cruzi en muchos países de Latinoamérica. Sin embargo, el uso indiscriminado de insecticidas ha propiciado el surgimiento y propagación de poblaciones resistentes en distintas especies de insectos vectores de relevancia sanitaria. Patricia Lobbia, investigadora del CONICET en la Unidad Operativa de Vectores y Ambiente (UnOVE, CeNDIE, ANLIS-Malbrán), señala que desde la década de los ‘80 se utilizan insecticidas piretroides para controlar a los triatominos, ya que requieren una dosis cien veces menor que los organofosforados y presentan baja toxicidad en mamíferos. Sin embargo, a partir del año 2000 se detectaron altos niveles de resistencia a piretroides en Argentina y Bolivia, constituyéndose en una de las principales causas de las fallas en el control químico. La científica explica el desarrollo de la resistencia como un proceso microevolutivo: “Dentro de una población de insectos, algunos individuos tienen mutaciones que confieren resistencia a los insecticidas. A su vez, cuando se aplica insecticida, aquellos individuos que portan esas variantes genéticas sobreviven y las transmiten a la siguiente generación. Las campañas de control constan de dos ciclos: se realiza vigilancia y rociado en las viviendas positivas a triatominos; luego de seis meses, se vuelven a evaluar y, si hay insectos vivos, generalmente se rocía insecticida de nuevo. Esto podría profundizar la selección de aquellos individuos sobrevivientes, portadores de las mutaciones resistentes”. Según Lobbia, otros factores ambientales, como el uso de piretroides en la actividad agropecuaria en los alrededores, potencian los mecanismos de evolución de la resistencia. Estudios realizados en la última década sobre Triatoma infestans (el principal vector de T. cruzi en el país) demostraron la evolución de resistencia a insecticidas en varias zonas de la distribución geográfica de la especie, fundamentalmente en el norte de Salta y el noroeste de Chaco. Esto puso en relieve la necesidad urgente de un plan de investigación e implementación de estrategias para el monitoreo y manejo de la resistencia. “En 2019, los especialistas del país se dieron cuenta de que la poca información sobre la resistencia al control químico de otros vectores de interés sanitario estaba disgregada y no se tenía en cuenta desde la Dirección de Epidemiología. Entonces comenzó a gestarse la Red Argentina de Vigilancia de la Resistencia a los Plaguicidas de uso en Salud Pública (RAReP), de la que formamos parte desde la UnOVE-CeNDIE”, comenta Lobbia. Esta entidad, finalmente reglamentada en 2021, está conformada por un comité científico-técnico que incluye organismos representados por los ministerios de Salud y de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, la ANLIS-Malbrán, el CONICET, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), y diferentes universidades nacionales. “El objetivo principal de la

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Aportan la primera evidencia de contaminación por microplásticos y otros desechos en pingüinos de Magallanes

Es un trabajo de investigadores e investigadoras del CONICET de La Plata y Bahía Blanca. Hallaron principalmente polipropileno y poliéster, que llegan a los océanos por acción humana Equipo del IADO: Ana Ronda, Lucrecia Díaz, Luciano La Sala, Tatiana Recabarren Villalón y Andrés Arias. Foto: gentileza investigadores/as. Equipo del CEQUINOR: Lorena Piccone, Lucas Rodríguez Pirani y Rosana Romano. Foto: CONICET Fotografía/R. Baridón. Pablo Petracci, de la UNS. Foto: gentileza investigador. Lucas Rodríguez Pirani trabaja en el laboratorio. Análisis de muestras en el CEQUINOR. Foto: gentileza investigadores/as. Anterior Siguiente La contaminación con plásticos es un problema ambiental que cada vez causa mayor preocupación a nivel global. Conforme los seres humanos continuamos produciéndolos y desechándolos en cantidades que crecen exponencialmente –en la actualidad, se producen unos 400 millones de toneladas de plástico virgen por año–, los distintos ecosistemas sufren los efectos devastadores de su acumulación. Hablar de plásticos, en general, es hablar de diversos compuestos de distinta composición y usos que tienen un denominador común: tardan muchísimos años en degradarse. El primer indicio de contaminación por plásticos data de los años ’60, cuando se empezó a dar cuenta del impacto que esto tenía en los océanos y en la dieta de las aves marinas. En la última década, la evidencia científica se multiplicó casi a un nivel exponencial y generó el interés de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que puso en marcha una mesa internacional integrada por unos 160 países que buscan impulsar un tratado que inste a curvar la línea de producción de plásticos, bajar su consumo y fomentar su reutilización. En este contexto, investigadores e investigadoras del CONICET en el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO, CONICET-UNS) se propusieron indagar acerca de los efectos que este tipo de contaminación tiene en costas y plataformas marinas y, en conjunto con colegas del Centro de Química Inorgánica “Pedro J. Aymonino” (CEQUINOR, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA), acaban de aportar un dato inédito y preocupante: la primera evidencia de contaminación por microplásticos en pingüinos de Magallanes. Los resultados fueron publicados recientemente en la revista científica Marine Pollution Bulletin. “Todos los años, estos pingüinos migran desde el sur hacia Brasil.  En ese trayecto, muchos –sobre todo los juveniles– se enferman y llegan en grave estado de salud o muertos a las playas. Nosotros tomamos ejemplares de pingüinos que murieron durante su rehabilitación después de quedar varados en la costa para analizar su tracto digestivo y hallar el rastro de ingesta de plásticos y partículas plásticas”, cuenta Tatiana Recabarren Villalón, becaria doctoral del CONICET en el IADO y primera autora del trabajo, y explica: “Las aves son buenos bioindicadores porque son oportunistas y se alimentan de todo lo que flota en el agua. Pero el pingüino de Magallanes es más selectivo, elige y caza a sus presas, especialmente peces, lo que nos hacía pensar que los niveles de plásticos en su interior no iban a ser muy altos”. El equipo del IADO estudió el tracto digestivo completo, separó toda la materia orgánica y clasificó según tamaño, tipo y color toda evidencia de la presencia de microplásticos. Una vez digeridas las muestras, las enviaron al CEQUINOR para determinar la composición química de los residuos hallados. “A priori, a partir del trabajo de campo es muy difícil determinar de qué materiales se trata. Hay estudios que caracterizan a las partículas visualmente a partir de sus características morfológicas, pero en este caso, complementando las técnicas de espectroscopía infrarroja y Raman fue posible la determinación exacta de la composición química de las muestras, es decir que pudimos discernir el material polimérico de origen plástico, algo muy importante que puede dar indicios tanto del origen como del foco de contaminación, como así también de las posibles consecuencias para la salud que traen aparejados los diferentes materiales plásticos”, destaca Lucas Rodríguez Pirani, investigador del CONICET en el CEQUINOR y autor de la publicación. Según comentan los expertos, en la totalidad de las aves estudiadas, las micropartículas representaron el 91 por ciento de los desechos hallados, el 97 por ciento de las cuales fueron fibras de origen antrópico, es decir procedentes de la actividad humana. En el mismo sentido, más del 62 % del total de las partículas eran de origen plástico, siendo el polipropileno y el poliéster los más abundantes. También se encontraron fibras celulósicas semisintéticas, partículas metálicas y pigmentos utilizados en las industrias textiles y plásticas. Como se dijo, esta es la primera evidencia de la ingesta de plásticos en esta especie de pingüinos. Se trata de una ingesta que, se infiere, es indirecta, dada la selectividad en su dieta. “Si bien no tenemos una comprobación directa, muy probablemente lo que encontramos sea portado por sus presas, es decir que ellos están comiendo peces que a su vez ya habían comido antes estos plásticos”, explica Andrés Arias, investigador del CONICET en el IADO y autor correspondiente del estudio. “Este estudio nos permite postular a este pingüino como un buen bioindicador de lo que está pasando en el agua, del status de los niveles de contaminación que tiene. La evidencia nos dice que la principal fuente de esta contaminación es el ser humano, ya sea a través de las aguas residuales urbanas o la actividad pesquera. Quizás, el hecho de que sea una especie carismática la que está siendo afectada contribuya a una mayor sensibilización o conciencia ambiental de todas las partes involucradas en la ruta del plástico hacia los océanos: desde la industria petroquímica hasta los usuarios finales”, concluye Arias. Sobre investigación: Tatiana Recabarren Villalón. Becaria doctoral. IADO. Ana C. Ronda. Investigadora adjunta. IADO. Luciano La Sala. Investigador adjunto. INBIOSUR. Cristina Sanhueza. UNS Lucrecia Díaz. UNS. Lucas S. Rodríguez Pirani. Investigador asistente. CEQUINOR. A. Lorena Picone. Investigadora adjunta. CEQUINOR. Rosana M. Romano. Investigadora principal. CEQUINOR. Pablo Petracci. UNS. Andrés H. Arias. Investigador independiente. IADO.   Referencia bibliográfica: Recabarren-Villalón, T., Ronda, A. C., La Sala, L., Sanhueza, C., Díaz, L., Pirani, L. S. R., … & Arias, A. H. (2023). First assessment of debris pollution in the gastrointestinal content of juvenile Magellanic penguins (Spheniscus magellanicus) stranded on the west south Atlantic coasts. Marine Pollution Bulletin, 188, 114628. DOI: https://doi.org/10.1016/j.marpolbul.2023.114628 Por Marcelo Gisande.

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Reparación histórica a integrantes de la comunidad científico académica de Bahía Blanca víctimas del terrorismo de Estado

Por primera vez se entregaron fichas y legajos reparados a familiares de nueve estudiantes, docentes y no docentes de la Universidad Nacional del Sur. La tarea de reparación fue coordinada por un equipo de especialistas del CONICET y la Universidad. Reparación histórica a integrantes de la comunidad científico académica de Bahía Blanca víctimas del terrorismo de Estado. Reparación histórica a integrantes de la comunidad científico académica de Bahía Blanca víctimas del terrorismo de Estado. Reparación histórica a integrantes de la comunidad científico académica de Bahía Blanca víctimas del terrorismo de Estado. Reparación histórica a integrantes de la comunidad científico académica de Bahía Blanca víctimas del terrorismo de Estado. Reparación histórica a integrantes de la comunidad científico académica de Bahía Blanca víctimas del terrorismo de Estado. Anterior Siguiente En un emotivo acto realizado en el Aula Magna del Rectorado de la Universidad Nacional del Sur (UNS) de Bahía Blanca y en el marco del Día de los Derechos Humanos de la UNS se realizó la primera entrega de fichas y legajos reparados de nueve integrantes de la Universidad, que sufrieron persecución política y fueron víctimas detenidos/as-desaparecidos/as y/o asesinados/as en el marco de la última dictadura cívico militar. La tarea de reparación fue coordinada por un equipo de especialistas del CONICET y la Universidad. Participaron del evento, el rector de la UNS, Daniel Vega, el vicepresidente de Asuntos Científicos del CONICET e integrante de la Comisión de la Memoria del Consejo, Mario Pecheny, el secretario de Articulación Científico-Tecnológica del Ministerio de Ciencia de la Nación, Juan Pablo Paz, el subsecretario de Derechos Humanos de la UNS, Claudio Gallegos, la abogada de familiares de desaparecidos por las dictaduras de Argentina y Chile y presidenta de la asociación Francia América Latina, Sophie Thonon, directoras/es del CONICET Bahía Blanca, referentes de Derechos Humanos, familiares de las víctimas y miembros de la comunidad científico-académica local. Los legajos reparados son los de Daniel José Bombara, Néstor José Del Río, Roberto Juan Garbiero, Juan Carlos Pradanos, Gabriel Herberto Prado, Daniel Eduardo Riganti, Carlos Roberto Rivera, Arturo Miguel Roses y Manuel Mario Tarchitzky; quienes habiendo sido estudiantes, docentes y no docentes de la UNS y vieron truncado su vínculo con la institución como consecuencia del accionar del terrorismo de Estado. Durante el homenaje, el rector de la UNS remarcó “Es responsabilidad ineludible de las universidades nacionales mantener en el tiempo la memoria del periodo más nefasto de nuestra historia nacional, como un ejercicio social para recordar a las víctimas del terrorismo de Estado y para evitar que hechos así vuelvan a suceder en nuestro país”, y expresó: “La revisión de los documentos que forman parte de estos legajos reparados, nos hablan de estudios realizados, de exámenes parciales y finales, de concursos rendidos en la carrera docente o no docente, de oficinas en las que compartieron largas jornadas de trabajo. Cada pieza fundamental de esos legajos nos cuenta una historia y mientras existan quienes reconstruyamos, mostremos y sigamos contando sus historias, ellos seguirán con nosotros”. Por su parte, el vicepresidente de Asuntos Científicos del CONICET y representante de la Comisión de la Memoria del Consejo Mario Pecheny destacó “Este es un acto de Memoria, Verdad y Justicia, pero también de reparación y en este sentido tiene un valor muy importante. No solo se trata de recordar y ver qué pasó con las personas que fueron víctimas de terrorismo de Estado en el seno del CONICET o las universidades, sino la propia responsabilidad de nuestras instituciones en ese terrorismo de Estado”. Y agregó: “Es una tarea que no debemos interrumpir, por eso hemos constituido las comisiones de memoria que pretenden impulsar y apoyar la investigación en ciencias sociales y en humanidades para entender, conocer y poder ver cómo fue, qué pasó, dónde estaban las víctimas y así poder reconstruir estos legajos, repararlos y seguir agregando granitos de arena a este trabajo de verdad y justicia”. En el momento más emotivo del acto, familiares de las víctimas recibieron de manos de las autoridades de la Universidad la historia laboral y/o académica de sus allegados en la que se registra su condición de víctima y se reconoce y deja constancia acerca de las verdaderas razones por las que se vio interrumpida su trayectoria estudiantil o laboral y su vínculo con la Universidad. A su turno, el subsecretario de Derechos Humanos de la UNS Claudio Gallegos, reflexionó, “Hoy más que nunca las instituciones deben dar cuenta de su compromiso con la promoción y defensa de los derechos humanos, la inclusión, la pluralidad y la tolerancia. A las tres palabras bandera de esta institución: memoria, verdad y justicia. hoy le sumamos la cuarta: reparación. Reparar para cuidar y fortalecer desde las instituciones, la democracia”. La reparación de estos legajos fue posible gracias al trabajo realizado por la “Comisión Técnica para la reconstrucción histórica y reparación documental de legajos y/o registros de la comunidad universitaria de la UNS víctimas del terrorismo de Estado”, conformada por resolución del Consejo Superior Universitario de la UNS e integrada por investigadores, docentes y estudiantes del Núcleo de Historia Reciente, Memoria y Derechos Humanos del Departamento de Humanidades de la UNS (NuHr), la Cátedra Libre de DDHH del mismo Departamento, la Unidad de Documentación y Archivo de la Subsecretaría de Derechos Humanos y el Archivo de la Memoria de la UNS. Por su parte, la investigadora del CONICET y coordinadora del NuHr Silvina Jensen expresó: “El legajo laboral o estudiantil es una radiografía del paso de una persona por la institución. Se trata de una imagen en movimiento de cada persona y su paso por la universidad, pero a la vez es una puerta de entrada a la historia académica, científica y socio-política de la UNS y una puerta de acceso a la de los Institutos de investigación del CONICET en Bahía Blanca que ya habían sido o fueron creados en aquellos años, (IADO, 1969, CERZOS, 1980, INIBIBB, INMABB y PLAPIQUI, 1973).” Durante su alocución, la investigadora sostuvo: “En la construcción de un sistema democrático y de garantía de los derechos

MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA

Investigadores del CONICET realizaron un peritaje arqueológico en un ex centro clandestino de detención de la Base Naval Puerto Belgrano

El estudio surgió tras un requerimiento y trabajo conjunto con la ONG “Memoria Abierta”. Los resultados fueron presentados al Poder Judicial de la Nación. Vista general del patio de la VII Batería. Foto: gentileza equipo de arqueología CONICET-UNS Limpieza del recinto 1 de la VII Batería. Foto: gentileza equipo de arqueología CONICET-UNS Relevamiento de inscripciones en pared. Foto: gentileza equipo de arqueología CONICET-UNS Puerta enrejada en el interior de la VII Batería. Foto: gentileza equipo de arqueología CONICET-UNS Anterior Siguiente En el marco del 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, cabe destacar la importancia de poner la ciencia a disposición de las necesidades vinculadas a los derechos humanos, para buscar la verdad sobre los delitos de lesa humanidad y mantener presente la memoria colectiva. En ese sentido, la conservación de los espacios donde alguna vez existieron centros clandestinos de detención tiene una fuerte significación histórica y social. El aporte del trabajo arqueológico reside en el descubrimiento, la conservación de las estructuras, la sistematización de los componentes y artefactos de esos espacios y la puesta en valor de los mismos para que puedan ser visitados por el público en pos de conservar la memoria y transmitirla de generación en generación. Asimismo, es una tarea que permite brindar información relevante en los procesos judiciales enmarcados en los delitos de lesa humanidad. Con estos objetivos, arqueólogos del Conicet Bahía Blanca, que integran el equipo de arqueología de la Universidad Nacional del Sur (UNS) y representantes de Memoria Abierta, comenzaron las tareas de relevamiento y análisis en el área de la Séptima Batería de la Base de Infantería de Marina -ubicada en la localidad de Punta Alta, partido de Coronel Rosales, provincia de Buenos Aires- un sitio que, durante la última dictadura cívico-militar, funcionó como un centro clandestino de detención. El grupo organizó las tareas desde tres líneas de trabajo confluentes: una vinculada al registro testimonial de víctimas sobrevivientes, otra a la prospección y relevamiento arqueológico de las estructuras en campo y otra a la reconstrucción arquitectónica de la estructura excavada. Los investigadores de CONICET, Romina Frontini y Rodrigo Vecchi, realizaron las tareas arqueológicas del peritaje. Otra línea estuvo a cargo de Alejandra Pupio y Cecilia Simón, del área de Arqueología, Historia de los Indígenas y Antropología del Departamento de Humanidades de la UNS, quienes realizaron el relevamiento documental a partir de la palabra de las víctimas y las descripciones que estas realizaron sobre los aspectos materiales del lugar de detención. En tanto, los integrantes de Memoria abierta, Gonzalo Conte y Federico Houllé, participaron como encargados de la coordinación general y la reconstrucción arquitectónica de la estructura excavada. A ellos se sumó el Agrimensor Mauro Vecchi, quien realizó el relevamiento planimétrico y distribucional del área de la VII Batería. “La Séptima Batería es un complejo de edificios compuesto por la batería propiamente dicha (construida en 1897) y dos construcciones de mediados del siglo XX: un recinto de gran tamaño compuesto de habitaciones, comedor diario, cocina y baños, y una vivienda. Este conjunto se encuentra a unos 400 metros de la costa del estuario de Bahía Blanca, rodeado por un monte de eucaliptus de unas 20 hectáreas”, describe Rodrigo Vecchi y agrega: “En la actualidad el lugar presenta un alto grado de deterioro y un completo abandono, ya que la casa fue afectada por el fuego, el edificio lindante se encuentra sin techos y sin la mayor parte de las aberturas y la batería con grandes rajaduras en algunos sectores, que afectan su estructura de manera notable”.  Según explica Frontini, las tareas de peritaje tuvieron diferentes etapas, primero se realizaron visitas preliminares al predio para conocer el espacio, delinear la metodología de trabajo campo y generar información de base para planificar el desarrollo de las diferentes actividades. “El trabajo de relevamiento arqueológico consistió en la observación, medición, mapeo y registro fotográfico de cada recinto de la Séptima Batería y sus unidades estratigráficas, es decir, muros, techo y piso, considerando tanto sus características morfométricas como sus componentes, describiendo así  elementos originales como los incorporados en las sucesivas modificaciones, tales como muros adosados, tapias, capas sucesivas de pintura, marcas y escrituras, etc.”, especifica la investigadora. En total el peritaje se realizó sobre 54 unidades estratigráficas junto con el patio interior y sectores circundantes, sumando un total de 909 m2 interiores, 8 m2 exteriores y 87m2 del sector del patio. A su vez se relevaron los restos materiales que se hallaron dentro de los diferentes recintos, información que fue posteriormente analizada en laboratorio, organizada y sintetizada. El informe pericial, que incluye los resultados y conclusiones de las tres líneas de abordaje de manera integrada, fue presentado a la Secretaría de Derechos Humanos del Juzgado Federal N°1 de Bahía Blanca.  “Asumimos el rol de peritos oficiales y trabajamos de manera colaborativa, junto a Memoria Abierta, una ONG que nuclea a distintas organizaciones de derechos humanos que desde hace décadas luchan por la búsqueda de la verdad y la justicia y contribuyen a la construcción de archivos y visibilización de centros clandestinos de detención para conservar la memoria”, destaca Vecchi. El arqueólogo señala que el proyecto y su desarrollo fue posible gracias a la articulación de diversos actores y su compromiso en torno al proceso de Memoria, Verdad y Justicia. “Nuestro trabajo es apenas un aporte en ese proceso, pero que nos permite realizar un pequeño retorno a la sociedad, utilizando las facultades científicas y técnicas de las que dispone el Estado en favor de la memoria y la reparación histórica” concluye.   En el año 2010, Rodrigo Vecchi y Romina Frontini formaron parte del equipo científico que realizo la excavación arqueológica del Centro Clandestino de Detención “La Escuelita”, en el V° Cuerpo de Ejército, en Bahía Blanca. INFORME FINAL “La Escuelita”  

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Selección de personal vinculador técnico/operativo para la oficina de vinculación tecnológica de CONICET B. Bca.

La Oficina de Vinculación Tecnológica CENTRO CIENTÍFICO TECNOLÓGICO – CONICET BAHÍA BLANCA, seleccionará personal para cubrir un (1) cargo de Planta Transitoria, modalidad del artículo 9 de la Ley de Empleo Público, para tareas de Vinculador técnico/operativo, en la Oficina de Vinculación Tecnológica, con jornada de trabajo de 40 horas semanales. Descripción general del perfil El agente de transferencia tecnológica que desempeñe el rol de Vinculador Técnico/ Operativo tendrá la función de colaborar y ejecutar las actividades y acciones planificadas por la Oficina de Vinculación Tecnológica (OVT) Bahía Blanca, en su plan anual. Tareas principales: Requisitos: -Ser mayor de 21 años. -Ser argentino nativo, por opción o naturalizado. -Los interesados deben cumplir con los requisitos establecidos en la Ley Marco de Regulación Público Nacional, Ley 25164 y su Decreto de Empleo Reglamentario N°1421/02. -Título de grado requerido: (excluyente) Se requiere título de grado Comunicación, Periodismo, Marketing, Comercio y afines. – Título de Posgrado: (no excluyente) Se valorará: poseer Especialización, Maestría o Doctorado afín a las disciplinas indicadas. – Experiencia laboral requerida: (no excluyente) Se valorará: • Experiencia en promoción de la vinculación y transferencia tecnológica. • Conocimiento de los sectores socio productivos. • Gestión de redes sociales, manejo de espacio webs institucionales y otros canales y herramientas de comunicación. -Competencias y habilidades: • Capacidad de trabajo en equipo. • Proactivo y responsable. • Capacidad creativa y de toma de decisión. • Revisión y evaluación de pedidos urgentes e identificación de prioridades. • Capacidad de diálogo con todos los actores involucrados en la cadena de desarrollo tecnológico (investigadores/as, industriales, organismos públicos, organizaciones del tercer sector, organismos de ciencia y tecnología, agencias de financiamiento de proyectos), como así también con los distintos interlocutores de las áreas de la GVT. -Otros requisitos: Poseer conocimientos de inglés técnico. Disponibilidad para viajar, participar en eventos, asistir a cursos de formación y perfeccionamiento en el tema. Enviar CV y títulos de formación por email a vinculacion@bahiablanca-conicet.gob.ar Postulaciones desde el 17 de febrero hasta el 15 de marzo de 2023

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El CONICET Bahía Blanca recibirá nuevas tecnologías del Plan “Equipar ciencia” 

El Centro Científico Tecnológico de Bahía Blanca resultó beneficiario del Programa nacional que brinda financiamiento para la adquisición de equipamiento científico-tecnológico de mediano y gran porte. Recibirá un Microscopio Electrónico de Transmisión de Emisión de Campo y un Espectrómetro por Fluorescencia de rayos X. Los equipos serán instalados en el edificio de la Unidad de Apoyo Territorial del organismo y estarán destinados a tareas de investigación y de servicios a sectores socio productivos. “Estamos seguros de que además de ampliar las capacidades tecnológicas que el CONICET Bahía Blanca brinda a otros sectores como la industria o la salud, los nuevos equipos fortalecerán la actividad científica local en distintos aspectos, como por ejemplo aportando mayor y mejor información para los proyectos de investigación que lo requieran o brindando nuevas posibilidades de formación de recursos humanos”, expresó Viviana Echenique, directora del CONICET Bahía Blanca. El Microscopio Electrónico a adquirir es un equipo de última generación que brinda la posibilidad de obtener información de alta resolución completa y precisa de muestras provenientes tanto de las ciencias de la vida como de los materiales. Sus características permitirán que su uso sea transversal a diversas líneas de investigación relacionadas con nanotecnología, salud, bioquímica, química, biología, polímeros, alimentos, geología y física, entre otras. “Este microscopio nos permitirá ampliar nuestras capacidades y brindar servicios acordes con las últimas tecnologías vigentes en el mundo”, señaló María Julia Yañez, responsable del Servicio de Microscopía Electrónica y detalló: “Una ventaja adicional es que podrá accederse al mismo sincrónicamente desde cualquier parte del planeta mediante conexión on-line. Es decir, los investigadores podrán recorrer la muestra al momento que se la mide, con comunicación en tiempo real como si estuviese en el laboratorio con el operador, que en el caso del CONICET Bahía Blanca son profesionales con más de 20 años de experiencia en el tema”. El aparato, valuado en un millón de dólares, se encuentra entre los tres más costosos adjudicados en la última convocatoria de “Equipar Ciencia” y será el único de sus características dentro del sistema científico tecnológico de CONICET. En tanto, el Espectrómetro por Fluorescencia de Rayos X, fue uno de los seleccionados en la evaluación anterior del programa y tiene un costo de 300.000 dólares. Con este equipo podrán determinarse las concentraciones de elementos químicos presentes en muestras sólidas, líquidas o en polvo. El dispositivo, que será operado por el servicio de Rayos X, permite rapidez y precisión en los resultados para análisis medioambientales, de materiales, de superficies, industriales, forenses, biológicos, arqueológicos o de control de calidad, entre otros campos de aplicación. “Un aspecto a destacar es que el equipo que se adquirirá es el único en el país que posee un accesorio para hacer Small Spot Mapping, esto es determinar la distribución cuali/cuantitativa de cada elemento químico detectado en áreas pequeñas, lo que lo transforma en una tecnología de alto nivel en análisis químicos”, resalta la ingeniera Marta Dailoff, a cargo del servicio de Rayos X. El objetivo de “Equipar Ciencia” es contribuir al fortalecimiento de las capacidades de investigación científica, desarrollo e innovación tecnológica de las instituciones del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, a través de la adquisición de equipamiento de mediano y de gran porte, con una perspectiva federal. El programa adjudicó en su última edición oportunidad 207 equipos tras analizar las solicitudes recibidas hasta el 30 de septiembre del 2022 que realizaron universidades y otras instituciones científicas de todo el país. Según informó el MINCyT, en el proceso de adjudicación se consideró el orden de prioridades enviado por cada institución, buscando una distribución federal equilibrada y evitando la duplicación de equipos en la misma jurisdicción -salvo cuando estuviera adecuadamente justificado- a fin de optimizar el uso eficiente y compartido de los mismos. Para evaluar la pertinencia de la adquisición del equipamiento solicitado se consultó en carácter de expertos a las y los coordinadores de los Consejos Asesores de los Sistemas Nacionales de Grandes Instrumentos que funcionan en el ámbito del MINCyT. Se consideró si los equipos solicitados respondían a las prioridades establecidas en los Planes Estratégicos elaborados por los mencionados Consejos Asesores. Asimismo, se analizó la opinión de las autoridades de ciencia y tecnología de cada jurisdicción.

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Tres institutos del CONICET Bahía Blanca entre los ganadores del Smartport Lab Net-Zero Challenge

Los proyectos seleccionados aportarán innovadoras soluciones para disminuir la huella de carbono en el sector portuario Los ganadores de la convocatoria organizada por el Consorcio del Puerto de Bahía Blanca (CGPBB) con el objetivo de promover una operatoria portuaria más sustentable y eficiente, fueron: “Nanosorb”, “Identificación de vías naturales de descarbonización por medio de imágenes satelitales” y “Bio refinería de microalgas para biorremediación de hidrógeno de carbono y aguas residuales”, presentados por grupos de investigación científica de institutos del CONICET Bahía Blanca. “Nanosorb” es un proyecto del Instituto de Química del Sur (INQUISUR, CONICET-UNS) a cargo de Fernanda Horst, que propone la generación de un filtro purificador capaz de eliminar diversos contaminantes del agua a través de la unión entre la nanotecnología y el uso de residuos orgánicos. En tanto, otro de los seleccionados es dirigido por Celeste López Abbate, investigadora en el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO, CONICET-UNS), cuya propuesta fue identificar áreas de fuente y/o sumidero de CO2 en el entorno del estuario. El tercer elegido del Centro Científico local fue un proyecto de Biorrefinería de microalgas del Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida (CERZOS, CONICET-UNS) que dirigen Cecilia Popovich y Lucas Martin, que plantea una solución innovadora, a partir de un modelo de bioeconomía circular, a la remediación de efluentes líquidos y gaseosos, colaborando de esta manera con la reducción de la huella de carbono. Además de las propuestas científico académicas, se eligieron dos proyectos más, “Lilo Track” de Edite Solutions , que esboza un sistema integral de monitoreo de cargas que posee un hardware central y sensores para recibir información del flujo de contenedores de carga en tiempo real; y en la categoría intraemprendedores, la cual era una terna donde las y los trabajadores del consorcio podían presentar proyectos, resultó ganadora la idea de un videojuego interactivo de realidad ampliada para concientizar sobre el cuidado de nuestro estuario. Los cinco ganadores de esta segunda edición de Smartport Lab Net-Zero Challenge fueron seleccionados por un comité de evaluación compuesto por profesionales del CGPBB y expertos invitados. Se analizaron 20 proyectos que abarcan temas como generación de energías renovables, economía circular, medición de variables ambientales y emisiones de CO2 y eficiencia energética entre otros. De la totalidad se ocho fueron finalistas, resultando los cinco ganadores. Los proyectos elegidos accederán a $1.500.000 de financiamiento, un proceso de aceleración, asesoramiento técnico industrial y la posibilidad de implementar una prueba piloto en el Puerto de Bahía Blanca. La iniciativa cuenta con la participación como partners de distintas instituciones académicas de la ciudad como el CONICET Bahía Blanca, la Universidad Nacional del Sur, la Universidad Tecnológica y la UPSO.  Cabe mencionar que en la convocatoria realizada el año pasado se seleccionaron dos proyectos que se están acompañando en el proceso de obtención de financiamiento e implementación de prueba piloto. Uno de ellos se trata de un sistema de detección de hidrocarburos en el agua a través de una red de sensores que fue diseñado por el Instituto Argentino de Oceanografía. El otro es un vehículo hidrográfico no tripulado presentado por la empresa Redimec SRL, que permitirá realizar diferentes relevamientos en el estuario local sin la necesidad de tripulación y con un mínimo impacto en el medio ambiente, ya que posee un motor eléctrico.

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Mención especial para una investigadora del INQUISUR en el Premio Nacional L’Oréal-UNESCO

La doctora Noelia D´Elia, investigadora del CONICET en el Instituto de Química del Sur (INQUISUR, CONICET-UNS) es una de las galardonadas en la 16va. edición del L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia”, un premio que en colaboración con CONICET, busca reconocer y visibilizar la labor de las mujeres en el ámbito científico. La investigadora de química recibió una mención especial entre las científicas de distintas provincias que se dedican al campo de la ciencia de los materiales. Fue en la categoría Beca por su trabajo “Biofábrica de Implantes óseos: Utilización de un hongo terapéutico para la obtención de rellenos óseos con propiedades superiores”. Según explico D´Elia sus investigaciones apuntan a la utilización de un hongo terapéutico (Ganoderma lucidum) que actuará como una biofábrica de hueso puesto que las propiedades del hongo permiten mejorar un aspecto aún no logrado por los materiales utilizados habitualmente, que es la restaurar la forma y función del hueso lesionado. Foto: CONICET Fotografía La ceremonia de entrega de premios tuvo lugar el lunes 14 de noviembre en el Centro Cultural de la Ciencia, en Capital Federal. Estuvo encabezada por el Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus; la presidenta del CONICET, Ana Franchi; y el presidente y director general de L’Oréal Argentina, Jean-Noël Divet. Participó también el director de la Oficina Regional Ciencias de la UNESCO para América Latina y el Caribe, Ernesto Fernández Polcuch, y las periodistas científicas Nora Bär y Daniela Blanco. Quiénes son las ganadoras de la 16va. edición del L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” Categoría Premio: Carla Eugenia Giacomelli, Investigadora Principal de CONICET en el Instituto de Investigaciones en fisicoquímica de Córdoba (INFIQC, CONICET-UNC). Su proyecto “Materiales biorresponsivos: cómo reparar tejidos con genes”, tiene como objetivo diseñar biomateriales híbridos mediante la integración de distintos componentes que permitan estimular la regeneración ósea a partir de la modulación de la expresión génica. Categoría Beca: Guillermina Amica, Investigadora Asistente de CONICET en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Su trabajo “Conversión de CO2 para la generación de gas natural sintético empleando materiales formadores de hidruros”, busca desarrollar materiales con propiedades duales y evaluar su factibilidad de aplicación para la conversión selectiva de CO2 a combustibles sintéticos de interés industrial. Menciones en la categoría Premio: Lucía Mercedes Fama, investigadora de CONICET en el Instituto de Física de Buenos Aires (IFBA, UBA-CONICET). Por su proyecto “Materiales multifuncionales BioBasados desarrollados a partir de recursos naturales, desechos industriales y procesos verdes, para mejorar el rendimiento y la sostenibilidad de los envases de alimentos”. Liliana Verónica Mogni, investigadora del CONICET en la Unidad Ejecutora Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN, CONICET-CNEA), por su trabajo “Materiales nanoestructurados para conversión electroquímica de energía con pilas de combustible y electrolizadores de alta temperatura”. Menciones en la categoría Beca: Noelia D ́Elía, investigadora de CONICET en el Instituto de Química del Sur (INQUISUR, CONICET-UNS) por su trabajo “Biofábrica de Implantes Óseos: Utilización de un hongo terapéutico para la obtención de rellenos óseos con propiedades superiores”. Lucía Asaro, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA, CONICET-UNMDP) por su proyecto “Desarrollo de un proceso eco-innovador para el reciclaje y revalorización de residuos de caucho mediante el uso de microondas”.

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Cuatro investigadores del CONICET Bahía Blanca en el ranking de los mejores científicos del mundo

Marcelo Avena, Jorge Marcovecchio, Rubén Lara y Gerardo Perillo integran el Top 1000 del año 2022, un ranking que publica la plataforma Research.com con los mejores científicos del mundo destacados en las principales áreas de la ciencia.   Avena, Investigador Principal del CONICET en el Instituto de Química del Sur (INQUISUR, CONICET-UNS), se posicionó como uno de los 24 argentinos destacados en el campo de las ciencias químicas. Es bioquímico y doctor en Ciencias Químicas y sus investigaciones se centran en la química de superficies de sólidos en contacto con un medio acuoso, y en el ambiente, estudiando su papel en procesos de adsorción, desorción y movilización ambiental de contaminantes, nutrientes, etc. Los doctores Marcovecchio, Lara y Perillo son investigadores superiores de CONICET en el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO, CONICET-UNS). Marcovecchio y Lara se encuentran entre los 18 científicos del país reconocidos en el área de las ciencias ambientales. En tanto Perillo se ubicó entre los 8 destacados en ciencias de la tierra. Marcovecchio es doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Mar del Plata y posdoctorado en Química Ambiental de la Ehime University (Matsuyama, Japón). Sus temas de investigación son la contaminación marina y sus efectos e impactos; específicamente su línea de estudio se centra en la dinámica bio-geoquímica de nutrientes y de contaminantes orgánicos e inorgánicos en ambientes costeros y busca interpretar los ciclos naturales que cumplen compuestos como el nitrógeno, el fósforo y silicio así como sustancias contaminantes como metales pesados o pesticidas en ecosistemas costeros. Lara es químico y licenciado en Oceanografía egresado de la Universidad Nacional del Sur, desarrolló su tesis doctoral y posdoctoral en la Universidad de Bremen, Alemania, donde se especializó en sus temas de investigación: biogeoquímica estuarina y marina, paleoclima y variaciones del nivel del mar, vulnerabilidad costera y ecohidrología de humedales. Por su parte, Gerardo Perillo es Licenciado en Ciencias Geológicas de la Universidad de Buenos Aires y PhD in Oceanography de la Universidad de Norfolk, Virginia, EE.UU. Su especialidad es la oceanografía física y geológica e investiga temas vinculados a geomorfología y dinámica de estuarios y humedales costeros. El ranking de Research.com que integran los cuatro científicos bahienses da a conocer cuáles son los principales expertos de las distintas áreas de la ciencia en el mundo. La clasificación se realiza en base al impacto de sus trabajos publicados en revistas especializadas, el cual se mide por la cantidad de veces que dichas investigaciones son citadas por otros científicos y científicas.

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Búsquedas laborales en el Departamento de RRHH del CONICET Bahía Blanca

Desde el 14 y hasta el 21 de noviembre de 2022 se recibirán postulaciones para cubrir dos (2) cargos en el Departamento de RRHH de la Unidad de Administración Territorial del Centro Científico Tecnológico – Conicet Bahía Blanca Descargar perfiles: Selección – Responsable Departamento de RRHH de la UAT Selección – Asistente Administrativo Departamento de RRHH de la UAT Para realizar las postulaciones se deberá enviar un e-mail a busquedasconicet@bahiablanca-conicet.gob.ar con la siguiente información: Currículum Vitae Nota de elevación dirigida a la Coordinadora General UAT- CONICET BAHÍA BLANCA: Lic. Magali Pacioni DNI (frente y dorso) Certificado de título

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